Es un hecho que los anteriores gobiernos latinoamericanos de tendencia izquierdista no se encuentran pasando por su mejor momento.

Los movimientos políticos de los últimos años y los hechos recientes de hartazgo social contra la crisis de corrupción, inseguridad y precariedad económica en toda la región, han desatado una cacería de brujas que busca llevar ante las autoridades a las anteriores gestiones presidenciales.

Ese es el caso del expresidente brasileño Lula Da Silva en Brasil, o como lo veremos más adelante en esta publicación, la situación actual de la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner.

Acusación de Kirchner en Buenos Aires

Cristina Kirchner fue llevada a juicio

La antigua primera dama de Argentina, y posteriormente, presidenta durante los periodos 2007-2011 y 2011-2015, no se encuentra pasando por un buen momento. Recientemente fue su juicio ante un tribunal por corrupción, pues está siendo investigada por el supuesto reparto discrecional de recursos públicos durante su administración.

Su juicio se interpreta como una de las principales arremetidas políticas por parte del actual presidente de Argentina, Mauricio Macri y de la Argentina antiperonista que representa.

Básicamente, el motivo por el que se encuentra actualmente en juicio, es que se le acusa de haber formado parte de una asociación ilícita con la que se destinó obra pública al favorecimiento del empresario Lázaro Báez.

Una sesión de muchas por delante

Cabe mencionar que esta sesión apenas ejerció como una simple formalidad, pues básicamente consistió en la lectura de las conclusiones que han sido establecidas por el juzgado de instrucción y los fiscales involucrados en el caso.

Las acusaciones que han motivado el juicio de Kirchner provienen de una auditoría que fue encargada por el gobierno de Macri.

En dicha investigación,  se están revisando 51 obras públicas de seguridad vial realizadas en la provincia de Santa Cruz, zona que está fuertemente ligada a los Kirchner.

La construcción fue concedida a Austral Construcciones, empresa que por supuesto pertenece a Lázaro Báez, y quien logró adjudicarse hasta el 82% de las licitaciones de obra pública en Santa Cruz durante la gestión de Néstor Kirchner, periodo en el que además logró percibir ingresos por 4,000 millones de pesos, que al tipo de cambio actual, corresponden a unos 80 millones de euros.

Investigaciones hasta por lavado de dinero

Asimismo, la asociación con Báez también afecta bastante la imagen de los Kirchner en el sentido de que también está siendo investigado por una presunta operación de lavado de dinero en el Principado de Liechtenstein.

El juicio, que ya dio inicio, podría incluso prolongarse por un periodo de varios meses, incluso sin necesidad de que Kirchner tenga que seguir acudiendo a las audiencias.

Argentina ha venido pasando por una terrible crisis económica, que como es usual en este tipo de casos en el mundo de la política, se buscan culpables que puedan mitigar la furia de los ciudadanos contra la incompetencia de los funcionarios y gobernantes que les dirigen.

En este caso, independientemente de la culpabilidad o inocencia de la expresidenta argentina, todo parece indicar que los motivos de su juicio, antes que la búsqueda de justicia, corresponden a un movimiento político para reducir las tensiones y aumentar el apoyo de la ciudadanía hacia el gobierno actual.

 

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