Hacia finales de 1944 la
situación de Alemania era desesperante en todos los frentes y el Tercer Reich
de los mil años se derrumbaba indefectiblemente ante el avance despiadado de
los ejércitos aliados.Desde todos los puntos cardinales de Europa los ejércitos
aliados avanzaban hacia Berlín, capital y símbolo del Reich alemán.Sin
embargo, Hitler tenía todavía reservado un último gran ataque para tratar de
revertir o al menos retrasar la hecatombe final.Desde el mes de septiembre,
Hitler había planeado un contraataque en el sector de las Ardenas concentrando
una formidable fuerza al mando del general Rundstedt.Tres ejércitos con más de
250.000 hombres,11 divisiones
blindadas, 2000 tanques y tres mil aviones intentaban repetir los éxitos de
1940 contra los franceses:deberían abrirse paso por las Ardenas, cruzar el Mosa
y luego dirigirse al norte para conquistar Amberes.Si conseguían alcanzar el
mar, los aliados quedarían partidos en dos, con sus ejércitos atrapados en
Holanda y Bélgica, sin posibilidad de retirada o escape, y todo el frente
aliado quedaría desmantelado.Para facilitar el avance de los tanques y la
infantería, se lanzaron paracaidistas, saboteadores y tropas que hablaban inglés
con uniformes norteamericanos para atacar los puntos claves, crear la confusión
en la retaguardia americana y apoderarse de los puentes del Mosa.
El
16 de diciembre por la mañana los ejércitos de Hitler lanzaron un feroz y
sorpresivo ataque sobre un frente de 80 kilómetros, entre Monschau y
Echternach.La sorpresa táctica fue completa y la abrumadora superioridad
germana irrumpió a través de las líneas americanas, avanzando hacia el
Mosa.La última genialidad táctica de Hitler causó estupor entre los aliados,
quienes emprendieron una desordenada retirada; algunas divisiones se pegaron al
terreno y resistieron el ataque alemán con una tenacidad a toda prueba.El mal
tiempo impidió la acción de la aviación aliada y la batalla se centró en el
dominio de las carreteras.Como el terreno de las Ardenas es escarpado y cubierto
de espesos bosques, las fuerzas mecanizadas quedaban confinadas en las
carreteras, cuya red era de por sí bastante reducida.En una lucha desesperada,
la VII división blindada norteamericana aguantó en Saint-Vith durante siete días
contra un demoledor asalto alemán, demorando el avance enemigo hacia el Mosa
hasta que finalmente el 21 de diciembre quedó cercada.El 20 de diciembre los
alemanes cercaron Bastogne atrapando a 18.000 soldados norteamericanos. Los
alemanes, cuando estaban a solo 48 kilómetros del Mosa, en el este de Dinant,
fueron frenados por una rápida y violenta reacción norteamericana.En una
brillante maniobra de siete días, el general Patton hizo evolucionar el frente
del III ejército en dirección al Norte, contra el saliente alemán atacando el
flanco izquierdo del enemigo.El I Ejército de Hodges y el IX Ejército de
Simpson atacaron, a su vez, el flanco derecho de los alemanes estrangulando el
saliente de las tropas de Hitler.El 22 de diciembre la aviación aliada bombardeó
y ametralló incesantemente el frente y la retaguardia alemana.Al día
siguiente, los tanques de Patton abrieron una cuña entre los alemanes que
cercaban Bastogne, obligando la retirada de las tropas de Rundstedt hacia el Este.A finales de enero de 1945 se terminaba la batalla de las Ardenas y las líneas
aliadas volvían a ocupar las posiciones previas al ataque inicial.Los alemanes
habían sufrido 90.000 bajas contra 77.000 bajas norteamericanas.Con este ataque
casi póstumo, Hitler agotó sus últimos recursos y aceleró la caída de su
Reich de los mil años.