LA BATALLA DEL ATLANTICO

 

La batalla del Atlántico fue el factor dominante de toda la guerra sostenía con razón Churchill.De esta victoria dependía la victoria aliada sobre las fuerzas del Eje.La lucha por las líneas de navegación alcanzó su cúspide durante los primeros meses de 1942.Los submarinos atacaban con impunidad  a lo largo del litoral oriental americano, desde el Brasil hasta Terranova.Las fuerzas aéreas y navales aliadas, para evitar ser atacadas por submarinos, aviones y unidades de superficie, pusieron en práctica nuevos dispositivos detectores(sonar y radar) y protegieron su navegación mediante el sistema de convoy y patrulla.El gran almirante alemán Karl Doenitz enviaba a sus flotas de submarinos(Manadas de lobos)  a la caza de los buques aliados.Los aliados respondieron enviando más destructores, más corbetas y más escoltas de portaaviones(los babyflat-tops) para localizar y destruir las "Manadas de Lobos".En el Labrador, Terranova, Groenlandia e Islandia se establecieron bases desde donde partieran los bombarderos de gran autonomía para prestar protección aérea  a los convoyes del Atlántico Norte.Estas bases permitían a los bombarderos pesados volar a través del Atlántico en sucesivos saltos, ahorrando barcos y acelerando la creación del potencial aéreo aliado en Gran Bretaña.  

                                 

                                     Churchill y Roosevelt deciden la estrategia

A pesar de los bombarderos de los aliados contra los astilleros de submarinos alemanes y sus bases, Doenitz consiguió poner en acción un gran número de Pig-Boats, con mayor autonomía y potencia de fuego, ya que la producción germana se concentró en su eficiente producción de submarinos.El sistema Schnorkel permitía a los submarinos alemanes permanecer sumergidos casi todo el tiempo que se hallaban en el mar.

Pero Doenitz no podía competir con los recursos aliados.En el curso de toda la guerra, los aliados perdieron 23.500.000 toneladas de barcos mercantes y cosntruyeron para reemplazar las pérdidas, 45.600.000 toneladas.Sin relajar la vigilancia, para finales de 1943 los aliados tenían ganada la batalla del Atlántico.