LA GUERRA EN EL BALTICO

 

 

El 9 de abril de 1940, Hitler puso fin a la guerra simulada e ignorando un pacto de no agresión, las tropas alemanas cruzaron las fronteras no fortificadas de Dinamarca, al tiempo que otras desembarcaban en Copenhague en un blitz fulminante al cual Dinamarca, carente de un ejército, no opuso resistencia.El objetivo de Hitler era bien claro:anticiparse a los ingleses en la construcción de una base en el báltico.Casi simultáneamente los alemanes irrumpieron en Noruega en una invasión tan alevosa como sorprendente.Tropas alemanas, escondidas en la bodega de barcos mercantes anclados en los puertos noruegos, simulando la espera de cargar mineral o pesca, fueron desembarcadas.Los alemanes atacaron simultáneamente los seis grandes puertos de Noruega situados en una línea costera de dos mil millas de extensión.En menos de 48 horas una Noruega confundida y superada por la rapidez del accionar alemán, capitulaba sin alternativas.Por primera vez se emplearon las unidades de paracaidistas, que ocupó los puertos de Oslo y Stavanger.La asistencia aliada fracasó por completo y sólo en Narvik pudieron establecer una cabeza de puente.Las fuerzas aliadas no habían sido entrenadas ni equipadas para luchar en las nieves de Noruega.Ninguna fuerza aérea o naval podían asistir con suficiente autonomía a las fuerzas en tierra, mientras la Luftwaffe mantenía a las tropas aliadas bajo incesantes ataques de fuego.El gobierno noruego apenas logró huir a Gran Bretaña escapando de los perseguidores nazis.

 

                                         

 

El "Ejercicio Weser", tal es el nombre que se le dió a esta campaña báltica, fue una gran operación de distracción que aplicó Hitler para desviar la atención de los aliados mientras invadía Francia.Pero también le sirvió para asegurarse el flanco norte, adquiriendo bases para submarinos y aviones desde donde podría atacar a Gran Bretaña y a sus líneas de comunicación.La dominación alemana en Escandinavia aislaba a Suecia y permitía controlar la entrada del mar Báltico.A Alemania esta operación le reportó cuantiosos beneficios económicos aunque debió pagar un alto precio en su poderío naval por las significativas pérdidas de buques y submarinos.Alemania se aseguraba el hierro sueco que ahora vendría desde Narvik, las reservas noruegas de pesca y madera además de las reservas de oro de Oslo y Copenhague.Como contrapartida los aliados se quedaron con la flota mercante noruega, la cuarta del mundo, con más de mil barcos.Como medida preventiva, las fuerzas aliadas ocuparon las islas Faroe, Islandia y Groenlandia.