1-Acerca del ataque japonés a Pearl Harbour: ¿Se trató de un ardid de
los Estados Unidos o fue un ataque realmente sorpresivo?
Cuando el 7 de diciembre de 1941 los japoneses atacaron Pearl Harbour los dosprincipales portaaviones norteamericanos curiosamente no se hallaban en
el puerto en el momento del ataque japonés. Este hecho abre sospechas sobre si
realmente se trató de un ataque sorpresivo y algunos sostienen que
efectivamente se trató de una maniobra de Roosvelt para justificar la entrada
en guerra de su país. De haber sido así no se entiende porqué dejó en el
puerto destructores, naves y aviones que representaban casi la mitad del poderío
estadounidense en el Pacífico. Además está claro que los japoneses actuaron
por su cuenta sin medir los riesgos de tan desafortunada maniobra. Con el ataque
a Pearl Harbourlos japoneses no sólo
le brindaron a los norteamericanos los pretextos necesarios para entrar en
guerra contra las potencias del Eje, sino que además se embarcaron en una
guerra desigual contra una nación pródiga en recursos humanos y en extensión
territorial. Para peor los japoneses desaprovecharon la magnífica posibilidad
que tenían de invadir a la Unión Soviética desde Siberia estrangulando a los
rusos en una operación de pinzas conjuntamente con las tropas alemanas que por
entonces se hallaban a las puertas de Moscú. Sin dudas el ataque a Pearl
Harbour fue un error garrafal( inducido o no por Roosvelt) que el Eje pagó más
caro que todos los errores de Hitler y de Mussolini juntos.
2-¿ A qué se debió la intervención de Italia en la guerra?
Pocas veces en la historia un ejército fantasma tuvo un rol tan destacado como
el ejército de laItalia Fascista
en los años de entreguerras. La natural verborragia y una innata capacidad de
seducción le permitieron a Mussolini construir un imperio de papelen el cual creyeron no sólo los italianos sino también el resto de
Europa y del mundo por muchos años. El rol protagónico que tuvo Mussolini en
los años treinta en el plano internacionalresulta inexplicable si lo analizamos retrospectivamente ya que la Italia
fascista nunca tuvo un imperio y menos un ejército de alguna valía. La
conferencia de Munich en 1938 marcó el cenit de este imperio fantasma que luego
desaparecería con la velocidad de una burbuja. Hasta entonces Mussolini era la
figura estelar de Europa que todos los estadistas y gobernantes querían imitar
y su enorme prestigio le permitió desempeñarse como árbitro de las cuestiones
más importantes. Una conferencia como la de Munich donde se decidió de un
plumazo la suerte de Checoslovaquia arrojándola a las fauces de Hitler, solo se
explica por el enorme prestigio que gozaba su mentor, es decir, Mussolini. Los
ingleses y los franceses se apoyaban en Mussolini con la convicción de que la
Italia fascista era una superpotencia en grado de frenar los impulsos de Hitler.
Este mundo ficticio se derrumbó a partir de la entrada de Italia en la guerra.
En el transcurso de unos pocos días el mundo pudo comprobar que el ejército de
Mussolini era un bluffy que su
imperio era un edificio de alfileres que se derrumbó con un par de bombas.
Armamentos anticuados, fusiles del siglo 19 y una absoluta incapacidad de mando
del Estado Mayor hicieron el resto. Al desastre de Taranto le siguió una
interminable cadena de despropósitos militarestanto en Africa como en Grecia comprometiendo y afectando los planes
militares de Hitler. En Africa los italianos se rendían casi sin combatir
entregando centros estratégicos de abastecimiento; en Grecia la “guerra
paralela” de Mussolini casi termina con los griegos en Roma y en Francia un puñado
de franceses resistió heroicamente el artero ataque italiano en la zona de los
Alpes . Los daños ocasionados por Italia fueron de tal magnitud que el mismo
Hitler pronto prefirió combatir solo antes que con la “ayuda” de los
italianos. Si Hitler insistió para romper la neutralidad de Italia en 1940,
pronto se mordió los labios al comprobar que los italianos eran un salvavidas
de plomo tanto en Africa como en Rusia. En este aspecto vale el ejemplo de
Rommel que en su famosa retirada tras la batalla de El Alamein optó por
desprenderse de los italianos librándolos a su propia suerte en el desierto
africano. Este episodio demuestra claramente que para los alemanes sus aliados
latinosno eran más que chatarra
descartable.
3-¿Era Hitler realmente un demente sin escrúpulos como recita la
historiografía de posguerra?
Sin dudas era un hombre sin escrúpulos pero bien lúcido y con una coherencia
de pensamiento que muchos políticos de hoy deberían envidiar. Hitler mantuvo
toda su vida la convicción de que los judíos eran los culpables de las
miserias y padecimientos de su pueblo y además vivió obsesionado con el
expansionismo territorial o Lebensraum que su país necesitaba para poder
desarrollarse plenamente como tal. Sin embargo, Hitler no contagió a su pueblo
de antisemitismo como recita la historia oficial sino por el contrario fue él
quien adoptó el antisemitismo como estrategia para acceder al poder en un país
ancestralmente antisemita.Durante su gobierno cumplió cabalmente con las
promesas que le hizo a su pueblo en el sentido de aniquilar a los judíos y
expandirse hacia el Este. Cuando muchos sostienen que fue una locura de Hitler
embarcarse en una guerra con la Unión Soviética parecen desconocer el hecho de
que el libro “Mi Lucha” ya hablaba de ello con toda claridad diecisiete años
antes de la invasión. En todo caso fue una locura que compartió con su pueblo
hasta el final. Hasta que no se difundió la noticia de su muerte los
alemanes(mujeres, ancianos y niños) siguieron peleando por un país devastado
con un fanatismo sólo comparable al de los japoneses.
4-¿Es verdad que el pueblo alemánes ajeno al holocausto nazi?
Está claro que la responsabilidad del pueblo alemán en el holocausto y en la
guerra mundialfue general. Los
argumentos de la historiografía de posguerra que hablan de la coerción estatal
y de la propaganda de Goebbels como elementos determinantes en la conducta del
pueblo alemán quedan desvirtuados al analizar los últimos meses de la guerra.
En un país devastado por las bombas, con sus caminos y vías de comunicación
destruidos y con un Hitler enfermo y encerrado en su bunker de la cancillería,
el nivel de matanzas en los campos de exterminio alcanzó sus puntos de matanza
más elevados. La enorme maquinaria de muerte que funcionó en Alemania durante
el gobierno nazi hubiera sido imposible de administrar sin la colaboración
activa del pueblo alemán.En un país devastado por las bombas enemigas, las
madres alemanas no dudaban en mandar a morir a sus hijos ni siquiera
adolescentes actuando de manera absolutamente espontánea. El libro “Mi
Lucha”que Hitler escribió en
1924era de lectura obligatoria en
las escuelas alemanas y en él se explica claramente como extirpar el “cáncer
judío”del seno del pueblo alemán.Los
innumerables discursos de Hitler en donde éste hace una referencia explícita
al problema judío son también un testimonio irrefutable de la absoluta
complicidad del pueblo alemán en el holocausto y en las guerras de expansión
que azotaron Europa entre 1939 y 1945.
5-¿Qué motivos impulsaron a los Estados Unidos a lanzar las bombas atómicas
sobre Japón cuando éste estaba ya prácticamente vencido?
Ese gesto criminal que terminó con cientos de miles de víctimas inocentes fue
un mensaje del presidente de los Estados Unidos a Stalin con el objetivo de
amedrentarlo en la futura mesa de negociaciones de posguerra. El fútil
argumento de que se empleó para acortar la guerra y“ahorrar” miles de vidas expresa el clásico cinismo de la política
exterior norteamericana. Japón estaba a punto de rendirse cuando lanzaron la
primera bomba sobre Hiroshima y contra la creencia de muchos, Japón no se rindió
por el efecto devastador de las bombas atómicas sino por la noticia de que la
Unión Soviética(que acababa de vencer a Alemania) le declaró la guerra. Este
último hecho gravitó en la capitulación nipona más que el efecto de las
bombas atómicas pero la historiografía de la posguerra prefiere ocultarlo.
6-¿Porqué Alemania invadió a la Unión Soviética abriendo dos frentes
de batalla?
La creencia general de que el ataque alemán sobre la Unión Soviética fue el
peor errorde un lunático llamado
Adolf Hitler forma parte del folclore de la posguerra. Hitler atacó a la Unión
Soviética anticipándose al rearme acelerado de los rusos y el momento que
eligió para el ataque fue el más oportuno desde todo punto de vista.Si Hitler
no hubiese atacado a la Unión Soviética, ésta con seguridad hubiese hecho lo
propio un año más tarde y con el doble de armamentos. Stalin tampoco era un
hombre de escrúpulos y su ambición era igualmente desmedida. El plan original
de Hitler contemplaba la posibilidad de atacar a la Unión Soviética un mes
antes de la fecha en que efectivamente tuvo lugar. Los desatinos italianos en
Grecia cambiaron por completo estos planes iniciales de Hitlerobligando al traslado de ingentes recursos humanos y bélicos destinados
a la operación Barbarroja hacia la zona de los Balcanes. Sin contar las pérdidas
materiales y humanas que sufrió el ejército alemán en los Balcanes el precio
más elevado por tal intervención fue posponer la fecha de la invasión en un
mes. Este lapso de tiempo se reveló fundamental en el transcurso de la invasión
y el temible invierno ruso sorprendió a los alemanes en las puertas de Moscú.
7-¿Qué razones influyeron en la decisión de Hitler de no invadir Gran
Bretaña?
Nunca se sabrán las verdaderas razones que motivaron esta extraña actitud de
Hitler con respecto a Inglaterra y en especial su decisión de dejar escapar a
300.000 hombres en Dunkerque.Si Hitler hubiese querido invadir Inglaterra
dispuso de una ocasión inmejorable cuando en Dunkerque cercó al grueso del ejército
británico.En ese momento las islas británicas estaban casi desguarnecidas y
con su ejército acorralado en las arenas de Dunkerque.Hitler no sólo ordenó
detener la operación de pinzas contra el grueso del ejército aliado ante la
ira y el desconcierto de sus generales sino que desaprovechó la oportunidad de
invadir las islas. Es conocido el hecho de que Hitler consideraba a los ingleses
como sus hermanos de raza pero nunca se sabrán las verdaderas causas que
motivaron esta extraña actitud del ejército alemán.Curiosamente el mismo día
que Hitler ordenó detener el encerramiento de las tropas aliadas, en Noruega
cesaron las operaciones inglesas. El sorpresivo vuelo de Hess a Escocia completa
esta trama de misterio que difícilmente pueda ser dilucidada algún día, más
considerando que todos sus protagonistas ya están muertos.