LA OFENSIVA EN EL OESTE
El 10 de mayo de 1940 las fuerzas armadas alemanas pasaron al ataque en occidente, cayendo al mismo tiempo sobre Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Francia.Al igual que la estrategia empleada en Polonia, las operaciones en occidente fueron concebidas por la mente de Hitler, en oposición a su estado mayor, que era partidario de aplicar el plan Schlieffen de 1914.Hitler invirtió este plan original atacando con el grueso de sus fuerzas a través de las Ardenas con las formaciones acorazadas, mientras en Bélgica y Holanda se efectuarían solamente maniobras para desorientar a los aliados.
Los alemanes lanzaron al ataque 89 divisiones, en tres grupos: el general Von Bock a la derecha frente a Bélgica y Holanda, con 28 divisiones; en el centro, el general Von Rundstedt, con 44 divisiones; a la izquierda, frente a la línea Maginot, aparecía Von Leeb, con 17 divisiones.Las fuerzas acorazadas se componían de 3000 tanques y la Luftwaffe aportaba 3.200 aviones.La Haya y Rotterdam fueron atacadas el 10 de mayo por unidades aerotransportadas mientras las tropas de tierra atacaban las defensas fronterizas holandesas.

Bélgica también fue uno de los primeros objetivos de Hitler.Aquellos ataques desviaron la atención de los aliados del ataque principal que habría de efectuarse en las Ardenas.Al cuarto día Holanda se rendía y poco después lo mismo hacía Bélgica, dejando el paso libre a los alemanes hacia Dunkerque, donde se hallaban acorralados más de un millón de soldados belgas, ingleses y franceses que habían quedado envueltos en una bolsa por las acciones del grupo acorazado Kleinst.En este punto los alemanes, de haberlo querido, hubieran podido provocar una masacre, pero Hitler en uno de los hechos más misteriosos de la guerra ordena personalmente de no atacar a los 338.000 soldados ingleses(que habían desembarcado en Dunkerque para ayudar a Francia) y les da el tiempo suficiente de reembarcar hacia la isla.También resulta inexplicable la razón que llevó a Hitler a no aprovecharse de la situación para invadir Inglaterra, cuando ésta tenía a su ejército acorralado en Dunkerque.Curiosamente ese mismo día cesaron las operaciones inglesas en Noruega.Si hubo algún pacto secreto entre Hitler y los ingleses no se sabrá nunca, pero lo cierto es que Dunkerque junto al rol que tuvo la Italia fascista en la guerra, forman parte de un misterio que quizás nunca pueda resolverse.
El 5 de junio los alemanes arrollaron las posiciones francesas en el Somme y poco después caía Reims.Más al sur Von Leeb penetró en la línea Maginot, considerada hasta entonces como inexpugnable, al sur de Saarbrucken y en las cercanías de Colmar y Mulhouse.Ese mismo 14 de junio las tropas alemanas entraban en París.
Era evidente que Francia, plenamente confiada en su línea Maginot, no había previsto la organización y la eficiencia alemana.Los árboles de sus bosques caían como barriles; los puentes que los franceses hacían volar en su retirada eran rápidamente reconstruidos por los alemanes que estaban equipados con todo tipo de materiales, grúas, ingenieros e incluso carpinteros.Hitler lo había previsto todo, incluso había reproducido con exactitud el cuartel general de la línea Maginot entrenando escuadras especiales.Francia, como única respuesta a esta grave situación, despide al general Gamelin y convoca a dos viejas glorias que suman entre ambos 155 años.El general Weygand tenía 72 años y el mariscal Pétain 83 años.Ninguno de los dos estaban al tanto de las modernas estrategias de guerra y encima simpatizaban con las ideas de derecha de los invasores por lo que estaban dispuestos a firmar un armisticio.
La situación de Francia era desesperada y para peor se desató una lucha interna entre sus dirigentes: los partidarios de seguir resistiendo a cualquier coste(De Gaulle y Mendel) y quienes preferían rendirse(Petáin y Weygand).El gobierno francés abandonó París, retirándose a Tours y luego a Burdeos.Reynaud en nombre del gobierno francés, apeló a Roosvelt, pidiendo la intervención de los Estados Unidos.Pero Roosvelt contestó ofreciendo comprensión y cierta ayuda material, mas no la intervención.Francia quedaba librada a su propia suerte como Polonia en 1939.Finalmente Francia opta por el armisticio, y Reynaud es reemplazado por el viejo héroe de Verdún, el mariscal Petáin.El 17 de junio Petáin hizo pública la decisión, que no todos los franceses aceptaron.Aquel mismo día, el general De Gaulle se trasladó a Londres y pronunció a través de la radio su famosa llamada a los franceses: "hemos perdido una batalla pero no la guerra".
Hitler se cuidó de no humillar a los franceses y el 21 de junio en Rethondes, en el bosque Compiegne, eran los alemanes quienes exponían esta vez sus condiciones, duras pero no humillantes, en el mismo lugar y el mismo vagón de ferrocarril que había servido para la firma del armisticio el 11 de noviembre de 1918.Los alemanes ocuparían una franja de territorio a lo largo de toda la costa atlántica, hasta la frontera española, y las provincias francesas situadas al norte del Loira.Todos los navíos franceses, excepto los necesarios para la defensa del imperio colonial, debían concentrarse en los puertos de la zona ocupada por los alemanes.La campaña del oeste le costó a Alemania la vida de unos 150.000 hombres entre muertos, heridos y desaparecidos.Los aliados perdieron más de 350.000 hombres y dejaron en manos alemanas casi dos millones de prisioneros.