LOS HORNOS CREMATORIOS

 

 

                               

 

Los campos de exterminio estaban dotados de hornos crematorios que se encontraban en actividad las 24 horas del día y funcionaron con intensidad hasta los últimos días de la guerra. Son otra prueba contundente de la complicidad de la población civil alemana en el holocausto ya que muchos de estos hornos crematorios estaban situados en el mismo corazón de Alemania y el humo enrarecido de sus chimeneas llegaba hasta las ciudades más pobladas.