EL PACTO DE MUNICH

El 29 de setiembre de 1938 tuvo lugar en Munich una conferencia entre Inglaterra, Italia, Francia y Alemania para tratar el  "problema" checoslovaco.La conferencia se hizo a instancias de Mussolini aunque más tarde se comprobó que se trató de un plan orquestado por Berlín.Hasta el memorándum que presentó Mussolini durante la conferencia como suyo fue escrito por los alemanes.Hitler requería una aprobación formal de sus planes antes de proceder  a la invasión, que realizaría de todas formas.En la estación de Kufstein, Mussolini trató de persuadir a Hitler de que concediese alguna posibilidad para la paz.Mussolini sabía mejor que nadie que su país no estaba preparado para una guerra y la belicosidad de Hitler lo tenía intranquilo.Este último buscaba cualquier pretexto para desencadenar una guerra pero la mansedumbre de los dirigentes de Occidente, al concederle todo cuanto pedía, postergaba sus deseos aventureros.Munich no fue la excepción y en esta conferencia Hitler obtuvo todo lo que había solicitado previamente. La región de los Sudetes, poblada en su mayoría por alemanes, fue la concesión más importante que recibió sin necesidad de apelar a la fuerza. Con la misma impunidad que anexionó Austria en marzo de ese año(el Anschluss), Hitler se aprovechó de un Mussolini cada vez más temeroso, de un Chamberlain increíblemente ingenuo y de un híbrido Daladier, para darle forma a un pacto vergonzoso que entregaba Checoslovaquia a las fauces alemanas sin recibir ningún tipo de garantía a cambio(en marzo del año siguiente los alemanes ocuparían el resto del territorio checoslovaco ignorando el pacto de Munich). Checoslovaquia no solo fue desmembrada por las pretensiones alemanas sino que también Hungría y Polonia se aprovecharon de su debilidad, ocupando el sur de Eslovaquia y Rutenia en el caso húngaro y la zona de Tascón para los polacos. A todo esto, Checoslovaquia(que ni siquiera fue invitada a la conferencia) recibió a cambio el compromiso formal de Gran Bretaña y Francia en el sentido de garantizar las nuevas fronteras del territorio desmembrado, promesa que tampoco sería cumplida ante la nueva agresión de Hitler con la ocupación de Bohemia y Moravia en marzo de 1939. Durante la conferencia, Hitler casi no pronunció palabra, acaso por su desconocimiento de otro idioma que no fuera el alemán, dejandole la iniciativa a su amigo italiano, Benito Mussolini, quien haciendo gala de su dominio de los idiomas fue la verdadera estrella del encuentro. 

              

Con su pose napoleónica, el Duce traducía del alemán al inglés y del inglés al francés maravillando a sus colegas occidentales, mientras Hitler se mimetizaba con los gestos ampulosos de su maestro, en una muestra de sincera admiración por un hombre que vivía sus últimos días de gloria como estadista independiente. Por paradójico que pueda resultar, la conferencia de Munich selló también el destino de Italia, que a partir de entonces se limitó a ser un satélite alemán. Mientras Hitler se regocijaba de sus éxitos diplomáticos que le habían permitido conquistar Austria y ahora Checoslovaquia sin necesidad de disparar un solo tiro, los líderes de Francia, Gran Bretaña e Italia hipotecaban su futuro político por medio de concesiones vergonzosas que más tarde pagarían sus pueblos con sangre y sufrimiento. El 1 de octubre los alemanes entraban en Checoslovaquia con Hitler saludando desde su Mercedes descapotable y  todo terreno.Poco después Checoslovaquia dejaba de existir,  y como dijo Hitler, había sido borrada del mapa.